Espero disfruten este primer capitulo, recordandoles que subire uno cada dia hasta el 31 de octubre. Gracias por su atención.
Resumiré
mi vida para que puedas entender mejor mi historia.
Mi
padre murió cuando yo tenía cuatro años. Mi madre le siguió tres años después.
Vivía con mi tía y abuela paternas, pero mi abuela murió cuando tenía diez, así
que solo vivo con mi tía. Ella no es muy joven, y espero que muera pronto ya
que eso es lo único que los adultos saben hacer. Mi familia, tanto materna como
paterna, es adinerada y muy poco comunicativa. Los pocos familiares que tengo
casi no hablan conmigo porque me compadecen, por ser la pobre niña que perdió a
sus padres, la que les recuerda a sus difuntos hermanos o tíos.
Desde
pequeña he cambiado mucho de escuelas. En kínder era la única sin amigos, por
eso lo hice dos veces y de nada sirvió. La única amiga que hice en kínder murió
asesinada. Trágico. En preparatoria hice una sola amiga, y me duro por mucho,
antes de que me mudara con mi tía. Desde ese entonces estudie en una escuela
para niños ricos, como mi padre siempre lo quiso.
Ahí
pude hacer más amigos y me divertía. Con el tiempo me convertí en una persona
popular. Todos conocían mi nombre y me saludaban, aunque yo no los conociera y
estuviese en tercer grado, les saludaba igual. Estaba en boca de todos, ya
fuera por mi personalidad, mi forma tan peculiar de vestir, o incluso las cosas
que frecuentaba hacer. La popularidad no me importaba en realidad con tal de no
ser molestada, y odiaba a los que molestaban a otros. En especial los que
molestaban a él.
Erick
Luther, el marginado de la escuela. Desde que llego a la escuela en cuarto
grado es molestado por todos. Ni sus hermanos lo defienden por miedo a verse
marginados también. Es por esto y otras cosas por las que no hizo amigos por
todo un año hasta que yo le hable, echando a perder mi popularidad por un
tiempo. Muchos pensaban que yo era genial por hablarle y ser su amiga, por ser
tan sociable. Otros comenzaron a llamarme rara.
A
Erick no le importaba ninguna cosa que no fuera el mismo. Se conformaba con
estar vivo y le daba igual como lo llamaran o si le pegaban o molestaban. Tenía
notas tan excelentes como las mías en los exámenes, pero casi nunca cumplía con
las tareas ni trabajaba en clases. Teníamos tanto en común que fue una de las
razones por las que me arme de valor un día, y golpee a uno de los chicos que
lo molestaban. Desde ese entonces somos muy amigos. O más bien, soy su única
amiga.
Ahora
estoy en segundo de bachillerato, tengo dos amigas y a Erick. Aún vivo con mi
tía de 56 años en una casa enorme y vacía. Estudio en el mismo colegio para
niños ricos y puedo graduarme con honores. Sigo siendo muy popular y muy odiada
a la vez. Pero muchas cosas han cambiado, como sucede con todos.
Una
de esas cosas es que me he enamorado de mi mejor amigo pero éste aun no lo
sabe.
Capítulo
1
-Tengo
Frio. – fue lo primero que dije desde que empezamos a caminar.
-Sabias
que veníamos hasta acá, a estas horas y no has traído suéter. – Erick seguía
viendo al frente, concentrado en llegar a nuestro destino. Comenzó a quitarse
su chaqueta y me la ofreció sin mirarme. – Póntela o te vas a enfermar.
-Perdóname
por quitártela. Es solo que no imagine que fuera a hacer frio hoy.
El
camino al cementerio era largo, y a las dos de la madrugada ya no había
transporte público. Caminar tres kilómetros con Erick, aunque él no volteara a
verme, se sentía tan romántico. Cuando lo propuso no me negué y ahora estaba un
poco arrepentida. El cementerio ya era visible y con cada paso aumentaba mi
inseguridad.
Erick
siempre hace cosas extrañas y me arrastra en sus aventuras. Bastó con decir
“¿Quieres hacer algo extremo y divertido mañana?”, para que yo le dijera que si
como una tonta enamorada. Siempre hace lo mismo y siempre digo que sí. Ya sea
un concierto de rock pesado, una búsqueda del tesoro, pasar en su habitación
por horas investigando cosas raras por internet, clubes de libros, películas de
terror… él nunca me dice de que se trata hasta que ya estamos ahí. Ya no me
sorprende su actitud.
Esta
vez íbamos tan callados como siempre antes de una nueva aventura. El
seguramente con la mente en blanco, yo pensando en cuanto me gusta su forma de
ser, su cabello, sus ojos, su…
-¿Dónde
está el vigilante? – dije cuando salí de mi trance.
-
Él nunca está a esta hora. – saco su llave maestra del bolsillo de su pantalón
y se dispuso a abrir la puerta. Una vez abierta la sostuvo, volvió su mirada
hacia a mí, y con su sonrisa de satisfacción dijo: - ¿Damas primero? ¿O mejor
no? Es un poco confuso ya que irrumpimos en un cementerio.
-Mejor
tu primero.
Entramos
a la oscuridad del cementerio. Erick me tendió la mano y al instante comprendí
que quería algo de la chaqueta. Busque hasta que me topé con una linterna
pequeña y se la entregue. Cerró la puerta y fuimos a sentarnos en una banca que
estaba cerca. Él comenzó a buscar en su mochila con la linterna en la boca, (no
podía dejar de pensar que se veía tan lindo de esa forma) sacaba muchas cosas:
linternas más grandes, mascarillas, guantes de látex…
-¿Qué
vamos a hacer hoy, Cerebro? – pregunté.
-Vamos
a la parte extrema de la aventura. A buscar huesos.
-Esa
es la parte extrema, y la divertida es… - Esa sonrisa suya de “espera y veras”
me encanta. Lo sé, estoy loca. Pero todos los enamorados son así ¿o no? – No
vamos a desenterrar nada ¿verdad?
-Nos
tomaría horas. Y no trajimos palas para empezar. Vamos directo a la huesera a
buscar nuestros huesos.
-Asco.
He estado ahí; apesta y es pegajoso.
Se
me quedo viendo con una cara de extrañez por un buen rato. Yo le devolví la
expresión por que no entendía su motivación. Simplemente había una pregunta en
su rostro que era muy difícil de formular.
-¿Quién
más te obliga a hacer cosas raras además de mí? – me pregunto. Luego, esa
sonrisa de saber lo que pensaba regreso a su cara. – No importa. No creo que
sean más divertidos que yo. Vámonos.
La
huesera apestaba igual o peor que la última vez que la visite. Era el lugar en
donde se tiraban los huesos de los ataúdes que se sacaban de los espacios a
desocupar. Si el ataúd aun tenia restos de carne humana, simplemente los metían
en bolsas; pero todo eso iba a parar aquí. Lo que uno podría pensar es simple
lodo en realidad no lo es. Tampoco quieres pensar mucho en ello después de un
tiempo.
Me
coloque la mascarilla y la asegure bien. Luego los guantes. Me prepare
psicológicamente para bajar los diez escalones de la huesera y empezar a buscar.
Erick, por supuesto, fue el primero en bajar con la linterna en mano.
Lo
primero que buscamos fue un radio. Debía ser fuerte, grueso y suficientemente
limpio como para no dar asco. En este lugar es un poco difícil encontrar algo
tan específico como eso, considerando que todo lo que llega a parar aquí se
convierte en lodo. Encontrado el radio nos faltaba un cúbito, un cráneo, y si
podíamos encontrar una mano seriamos afortunados. Es aquí cuando el plan
comenzaba a preocuparme.
-¿Para
que los necesitamos? – pregunte después de haber encontrado el cúbito.
-Encontré
la mano. – Y me mostro una mano encarnada y con gusanos. Quede estupefacta y
asqueada a la vez. - ¿dijiste algo?
-Salgamos
ya, por favor.
Salí
corriendo de ahí con los huesos en una bolsa. Definitivamente no quería
tocarlo, ni siquiera con guantes. Erick no estaba ni asqueado o asustado, más
bien estaba tan feliz de su hallazgo. Le sacudió los gusanos y le admiraba como
si fuese una pieza de arte muy hermosa. De solo verlo quería vomitar.
Él
está más acostumbrado a la muerte que yo. Su padre es dueño de una de las tres
funerarias de la ciudad. He visto a Erick con delantales blancos empapados en
sangre, con una sonrisa en sus labios y un escalpelo en la mano. Horroroso,
incluso tratándose de él.
-¿Para
que los necesitamos? – pregunte de nuevo, más calmada ahora.
-Vamos
a hacerle una broma a alguien.
Me
arrebato la bolsa con los huesos, introdujo la mano en ella y caminamos a la
entrada de nuevo. Erick se metió a la cabina del vigilante y salió con una
botella de lejía y otra con detergente. Cerca de ahí había un pozo con agua que
se usaba para lavarse o para los floreros con flores naturales. Nos lavamos las
manos con los guantes antes de quitárnoslos y tirarlos en el basurero. Nos
lavamos dos veces más y espere por las siguientes instrucciones.
Admire
las estrellas en el cielo, que son tan
difíciles de ver en la ciudad con tantos faros; el brillo de las estatuas en
algunos mausoleos, tan blancos… y me sentí observada.
Erick
estaba viéndome fijamente. Sonriendo. Me pregunte porque siempre está de buen
humor.
-Hace
dos días estuve en el funeral de la abuela de Brian. – Uno de los tantos que
aún lo molestan. – Tuve que cargar con ese pesado ataúd hasta las tumbas del
fondo, porque la carroza no llega hasta ahí. El muy hijo de perra tuvo el
descaro de hacerme zancadilla y el ataúd se me cayó. – volvió a ver las tumbas
delante de nosotros. – El visita a diario esa tumba antes de ir a la escuela y
pensaba poner los huesos ahí, y un pequeño mensaje con grafiti.
-Esa
es la parte divertida. Me parece bien.
Era
raro que el deseara tomar venganza. Solo lo hacía si se trataba de algo que no tenía
que ver con el directamente. Al provocar la caída del ataúd no solo afectaba
físicamente a Erick, sino también hacia ver como incompetentes a los empleados
fúnebres. Era justo que le gastara una pequeña broma a ese tonto.
Caminamos
al fondo del cementerio, donde se encuentran los mausoleos más viejos y las
tumbas comunales. Al llegar a la tumba de la señora Fallaci comprendí lo tanto
que tuvo que caminar Erick con el pesado ataúd encima. Brian me las pagaría a
mí también en la escuela.
Erick
abrió la puerta del mausoleo, pego los huesos a modo que pareciera que un
cadáver salía de ahí arrastrándose. Se veía tan escalofriante que por un
momento me pareció real.
-¿Me
harías el honor de bautizar nuestra obra? – Me entrego el spray de pintura. Era
rojo sangre, perfecto.
Escribí
lo primero que se me ocurrió: “Te esperamos mi querido Brian” y le di un efecto
de sangre corrida. No paraba de reír por la travesura. Hay algo de divertido en
hacer lo prohibido ¿no creen?
-No
está mal. Es mi turno.
Le
entregue la lata y fui a sentarme en una tumba que estaba cerca. Erick completo
mi frase con un “en el infierno” muy marcado y artístico. Se sentó a mi lado y
admiramos nuestro trabajo, entre risas, comentando como se verá la cara de
Brian cuando lo vea.
Ya
eran las cuatro de la madrugada en su reloj, hora de irnos. Caminamos de
regreso muy callados. A los dos se nos da bien el silencio y una vez lo
platicamos. Recuerdo que él me dijo que no importaba si había silencio
alrededor, porque a veces no se necesita el sonido para conversar; con esa
eterna sonrisa en su rostro.
No
pude evitar sentirme observada de nuevo.
-Tú
también lo sientes ¿verdad? – dijo Erick. Seguimos caminando, ahora un poco más
deprisa. – mejor corramos, pueden haber otras personas cerca.
Corrimos
lo más rápido que podíamos. Grite al ver una figura blanca que desaparecía en
un mausoleo y me caí. Afortunadamente Erick detuvo mi caída. Veía fijamente a
mis espaldas como si lo que veía era algo peor que un fantasma.
-Rox,
corramos ¡ahora! – me levanto rápidamente, tomo mi mano y nos echamos a correr.
No
pude ver lo que había a mis espaldas pero debía ser algo muy malo. Erick me
empujo dentro de un mausoleo enorme, cerró la puerta y le puso cerrojo. Antes
de que lo hiciera vi de qué estábamos huyendo.
Zombis.
Toda una horda de ellos se levantaba y corrían hacia nosotros.
-Es
imposible. – pensé en voz alta. Estaba paralizada del miedo. Caí sentada al
suelo y no podía moverme. El pánico era tan grande… quería llorar pero no
podía. Algo no me dejaba. - ¿Qué vamos a hacer?
Justo
en ese momento se escucharon fuertes golpes del otro lado de la puerta. La
estaban golpeando. Estábamos rodeados. Por suerte la puerta era metálica, pero
con tanto golpe no soportaría por mucho. Erick se recostó en la puerta sentado
frente a mí, pensando. No se veía asustado sino más bien desconcertado, en
busca de respuestas. Eso me hizo sentir a salvo y me saco de mi estupor pero,
cuando vi sus ojos… estaba en paz. Incluso el ruido de la puerta era más suave.
Aunque en mi mente algo me decía que nada estaba bien.
juuummm... la personalidad de Erick es rara.... aunque simpatiza... y sus sonrisas me las imagino tan lindas x'D
ResponderEliminaraunque.... Zombis!?? o.O
Pues esto va para largo y pasan un chingo de cosas, es un solo desmadre XD vos segui ahi leyendo que ni se como es que tendria fin esta cosa... Alan dice bitch ¬¬ pero no a vos XD
ResponderEliminar