Capítulo
9
-¿Eso
es maquillaje? – pregunto Jonah a Erick cuando se le acerco.
-Si,
- le respondió el otro, con una enorme sonrisa en el rostro. – me puse mucho
creo. Rox, ¿Qué haces tan temprano?
-Vine
a hablar con Jonah, ya que no te vimos ayer por aquí.
Esa
sonrisa, la odiaba sobre todas las demás. Era su sonrisa de “quiero asesinar a
cualquiera que se atreva a contrariarme”. Hace años que le regale el maquillaje
para que cubriera los moretones que le hacia su padre. Odiaba esa sonrisa,
porque su padre solo le golpeaba cuando estaba tan borracho, que le culpaba por
el suicidio de su madre, sin ninguna otra razón. Lo peor es que Erick no tenia
culpa en esa decisión.
Cuando
conocí a Erick él era muy apegado a su madre. Un año después ella murió, y
nadie me decía por qué, o cómo. A los doce años cualquiera tiene la habilidad
para saber que preguntar sobre la muerte de alguien tan querido para tu mejor
amigo es una situación complicada. El tardo un año, cuando teníamos trece, para
decírmelo un día que paseamos por el parque y vimos a un perro ser arrollado
por un auto y morir en agonía. “Mi madre no tuvo tanta suerte como ese perro.
Ella solo decidió morir por su cuenta cuando yo era el único que estaba en
casa.” Lo vi y le pregunte a que se refería. “La encontré agonizando en el baño
después de que se cortara los brazos, desde el hombro hasta la muñeca, con una
navaja de rasurar.” Y luego lloro una sola lágrima, guardando todo lo demás en
su interior hasta el día de hoy. Y la primera vez que vi sus golpes y moretones
me lo explico; que su padre le golpeaba por no haber hecho nada para salvar a
su madre.
-He
de decirles, que de ahora en adelante nos reuniremos con “el grupo”, – comillas
aéreas y mensaje cortesía de Jonah – los lunes después de la escuela en el mismo
café de siempre. Así que pasaremos mucho tiempo juntos de ahora en adelante.
Aunque hoy sea martes, tendremos que ir.
Nos
fuimos al café inmediatamente después de ir a la escuela. Yo no quería ir, pues
eso significaría ver a Vincent ahí, y definitivamente no quería verlo después
de aquella sensación horrible.
Afortunadamente
él no estaba ahí. En cambio nos encontramos con un montón de personas desconocidas
que no estaban la última vez que vinimos. Y todos parecían enojados.
-¿Qué
esta pasando? – pregunto Jonah a uno de los chicos, que creo se llamaba Seth.
-Han
venido tipos de la ciudad vecina a reclamar por el asesinato de un chico de 15
años. Dicen que los policías no encontraron pruebas, pero ellos descubrieron
rastros de energía demoniaca en la escena del crimen. Reclaman que alguien de
nuestro grupo invocó a un demonio para matar al chico, pero no hay un móvil.
Eso
era feo en más de un sentido. ¿Pero como sabían ellos que había sido uno de los
nuestros? ¿Por qué matarían al chico?
Acabábamos
de llegar y fuimos sometidos a una prueba de la verdad. Cada uno tuvo que tomar
la mano del anciano del grupo visitante. Él te preguntaba si conocías al chico,
y si lo mataste mientras tomaba tu mano diestra, y luego de comprobar lo que
quería solo con la mirada te dejaba ir, y te pedía que te fueras del lugar.
Cuando llegó mi turno me sentí muy cohibida porque el tipo era muy intimidante
con sus ojos café oscuro viéndote al alma, y luego sentías una corriente de
energía recorrer todo tu cuerpo desde adentro, activando cada nervio. Las
mujeres y los más jóvenes eran los que pasaban primero, pero yo tuve que
esperar por que dejaran libres a Erick y Jonah.
No
pude evitar pensar en la ausencia de Vincent cuando estuve afuera. ¿Y si él
tenía algo que ver con el asesinato? No me dio tiempo para sospechar más cuando
lo vi acercarse a mi muy tranquilo y resuelto.
-Pareces
asustada Rose, ¿te paso algo? – Vincent ya no me daba miedo; por lo menos no en
este momento. En su lugar me sentí muy calmada.
-Creo
que debería entrar para enterarse de lo que paso.
-Debería
hacerlo ¿no? – Toco mi hombro y el sentimiento de temor regreso aun más fuerte.
Vincent
entró justo cuando Jonah salió, y yo estaba a punto de llorar por la
desesperación que sentía, y la ansiedad, no creo que soportaría mucho sin
querer tirarme al suelo y revolcarme en mis lágrimas. Incluso me dolía el
corazón. Jonah se dio cuenta inmediatamente.
-Erick
saldrá pronto y nos iremos al parque ¿Quieres algo? ¿Necesitas algo? – su
preocupación me hizo sentir peor hasta que me abrazo. No pude soportarlo y me
eche a llorar en su hombro mojando su chaqueta de cuero. El acariciaba mi
cabello mientras acercaba su cabeza a la mía, apretándome mas fuerte para
ahogar mis sollozos.
-Cálmate,
no pasa nada… si quieres puedes seguir así hasta que te calmes. No diré nada.
Me
embargaron los recuerdos más horribles de mi vida. La muerte de mis padres, la
lastima que sentían mis familiares por mi situación, esa situación de orfandad
y abandono que sentí al tener que mudarme con mi tía y abuela, y luego ver a mi
abuela en su lecho de muerte. La depresión de todos estos años que presionaba
en mi pecho sin dejarme respirar. El dolor de tener que contener todos esos
sentimientos por tanto tiempo, aflorando en este momento. Era insoportable.
Luego
sentí un tirón en mi brazo izquierdo, y una sensación de calma que se esforzaba
por entrar en mi cuerpo debilitándome.
-Vámonos
al parque ya. – Reconocí la voz de Erick muy difícilmente. Enjugue mis lagrimas
e hice respiraciones profundas para evitar llorar mas. Camine rápidamente lejos
de los dos con dirección al parque que estaba cerca de ahí.
Me
senté en los columpios porque siempre me sentía mejor al columpiarme, pero eso
tampoco ayudo. Erick y Jonah se acercaban lentamente hasta mí. Yo me dedique a
ver al cielo rosa de la tarde. El parque se encontraba solo. Nosotros estábamos
solos.
Nos
quedamos ahí sin decir nada por un buen rato, viendo los autos pasar mientras
mi alma se sumía en la depresión a cada segundo. ¿Qué estaba mal conmigo?
-Quisiera
saber que paso y porque estas así. – Erick me vio muy serio y preocupado. El
pensar en lo que lo me sucedía era inútil, puesto que lo estaba haciendo desde
ayer y aun no encontraba respuestas. La noche ya era un hecho cuando decidí
responderle.
-No
sé que me pasa en realidad. Cada que toco a Vincent me siento así; desesperada
y deprimida. Es doloroso. No puedo contener mis ganas de llorar. Y esto empezó
ayer.
-No
suena como algo normal. – dijo Jonah, mientras se columpiaba tranquilamente a
mi lado derecho. – Tal vez eres muy susceptible a la energía que emanan otros.
Tal vez esto te esté advirtiendo de un peligro. Nunca confié en Vincent de
todos modos.
-Cuando
yo salí, el entro a la habitación y me sentí… - Erick se corto, nada típico en
él. – Creo que él tuvo algo que ver con la muerte del chico.
-Ya
deberíamos ir a casa ¿no creen? Se hace tarde. – Claro, yo preocupándome por la
hora cuando antes he llegado hasta la madrugada a casa.
-Yo
me iré con ella, tengo asuntos cerca de su casa. – Jonah se levanto y me tomo
de la mano para levantarme. – Tu vete a casa, Erick, yo la cuido a partir de
aquí.
-Pero…
bien, los veo mañana en la escuela. Y conste que los dejo ir porque la casa me
queda lejos de aquí y no puedo llegar tarde.
Vi
a Erick alejarse a nuestro paso. Se dio la vuelta para despedirse de mí con una
cálida sonrisa que me decía muchas cosas, todas buenas y alentadoras; pero esta
vez no me alegraba. Volvió a darse la vuelta corriendo para llegar a casa. Le
sonreí por inercia, y me levante sintiéndome muy débil. Por poco y me desplomo
al suelo si no me hubiese sostenido del barandal.
Jonah
se dio cuenta de que trastabillé, me tomo de la mano de nuevo y puso su otra
mano en mi cintura para darme estabilidad.
-¿Puedes
caminar? – me pregunto.
-Creo
que si. Solo déjame intentarlo. – Me soltó por un momento y trastabillé de
nuevo. No podía caminar por mi cuenta. Muy mala señal. Al menos esta vez pude
apoyarme en él rápidamente.
-Yo
creo que no puedes. Y lamento lo que voy a hacer, espero no te incomode… solo
lo hago por tu bien. – Me tomo de la cintura de nuevo. Él era casi tan alto
como Erick, así que no pude poner mi brazo alrededor de su cuello para ganar
estabilidad. En su lugar puse también mi brazo en su cintura, agarrándome
fuerte cuando otra oleada de debilidad me azoto. – Prueba caminar así.
Esta
vez si lo logre, aunque aun me caía cada tanto. Nos dirigimos a casa en ese
estilo. Cuando estaba peligrosamente débil, Jonah me abrazaba más fuerte a su
lado. Era incomodo, pero no podía quejarme en mi situación. No se de donde
provenía tanta debilidad.
Al
parecer a mi también me quedaba muy lejos mi casa desde el parque, porque sentí
que el trayecto duró una eternidad mas un año. Me sentía mejor poco a poco, y
empezaba a sentir sueño. Inconscientemente recosté mi cabeza en su hombro
mientras luchaba por no cerrar mis ojos y desplomarme al suelo totalmente
dormida.
-Ya
casi llegamos a tu casa. – Abrí los ojos y en realidad, me parecía que mi casa
estaba muy lejos. – Es una lastima que se termine tan pronto, cuando mas lo
disfruto. Espero que estés despierta para disfrutarlo también.
-Apenas.
El sueño me esta venciendo.
-Detengámonos
un rato por aquí. – Nos sentamos en la acera bajo una lámpara de la calle. El
estiro sus piernas y me dejo recostarme en su regazo. No me importo que
acariciara mi cabello y mi rostro. Tampoco estaba muy despierta como para
sentirlo. – Siento lo débil que estas como si fuese yo mismo. Intenta
mantenerte despierta en este momento ¿si?
-Te
escucho… - El sueño, me vence…
-¿Conoces
el cuento de la bella durmiente? Quien no lo conocería. – Asentí lentamente con
la cabeza, sumiéndome en el pensamiento de lo cómoda que me sentía allí
durmiendo. – Yo la verdad no creo que el príncipe la despertara con un solo
beso. Ahora te necesito despierta, princesa Rose.
Eso
me obligo a ponerme alerta, apenas. Solo abrí mis ojos por un momento,
levemente para darme cuenta de la proximidad de Jonah. Beso mi mano derecha muy
suavemente, luego mis rodillas; se sintió extraño pero gentil, vigorizante de
algún modo. Por ultimo beso mi frente, tomándome de ambas manos y acercando su
frente a la mía en un contacto muy personal. Y estaba despierta. Completamente
despierta.
-¿Cómo?
– Fue lo único que pregunte.
-Es
una pequeña habilidad que tengo. No puedo curar la depresión y la ansiedad tan
bien como Erick, pero puedo hacer esto por ti cuando quieras. – Me levante de
su regazo dándome cuenta por fin de lo incomodo de la situación. – Ten mas
cuidado con Valentine la próxima vez, sospecho que esta tratando de robar tu
energía. Si dejaras de verlo repentinamente se vería muy sospechoso, y no sé de
que tantas cosas es capaz.
-Comprendo.
Espero no tener que verlo pronto.
-También
ten cuidado conmigo.
-¿Huh?
-Yo
siempre aprovecho mis oportunidades. Esta vez lo deje pasar porque te sentías
muy mal, pero la próxima vez que estemos solos no dudare en robarte al menos un
beso.
Típico
de Jonah, quedarse con la ultima palabra antes de irse. Por su culpa no pude
dormir de tan enérgica que me sentía. Aproveche la energía extra para
concentrarme en mis tareas. Ya terminadas intente dormir, solo para soñar con
Jonah y Erick jugando cartas conmigo en un juego inconcluso de Uno.
Capítulos 10 y 11 hasta mañana por falta de tiempo... quiero dormir temprano.