Capítulo
6
“Dependiendo
del momento de la muerte se utilizan los siguientes simbol…”
-¿Qué
estás haciendo? – Jonah me arrebato el libro de las manos y me golpeo con él en
la cabeza. – Que no se te ocurra revisar mis cosas de nuevo.
-El
golpe no era necesario. Devuélvemelo.
-¿Por
qué? No es tuyo.
Me
enoje tanto con él por lo que dijo, por lo que hizo. Lo vi fijamente a los ojos
con ganas de golpearlo en la cara. Estaba llena de ira, rabia. Extendí la mano
pidiéndole por última vez que me lo entregara sin necesidad de palabras, o no
respondería por lo que sucediera después. De verdad quería que me lo
devolviera.
Me
desafió con la mirada y no me lo entrego. Pero no hizo falta. El libro apareció
por si solo en mi mano, me di la vuelta y lo abrí en la página que estaba
leyendo. La ira se fue.
Obviamente
no me iban a dejar leer en paz después de lo que paso.
-¿Rox?
– Erick me llamo y me agarro de los hombros. – Creo que deberías dejar eso.
Al
verlo a los ojos me di cuenta de lo que había hecho. Fue tan horrible enterarme
de esa manera, como un baldazo de agua fría. Lance el libro y Jonah lo recibió
en la cabeza.
-¡Perdón!
En serio no quería hacerlo, yo… No sé qué me pasa.
-No
dejes que tus deseos se apoderen de ti. – Jonah se me acerco frotándose la
cabeza. Seguramente le dolía bastante. – Tendré que tener cuidado contigo de
ahora en más. Eres tan vulnerable a la posesión. – Me entrego el libro de
nuevo, poniendo mi otra mano sobre la tapa. – Tienes magia en gran cantidad
pero no confianza. Puedes tenerlo si lo quieres y ten cuidado. No queremos que
nada malo te pase. ¿Te parece?
Empezamos
a hablar como amigos, en paz. Jonah hacia bromas cada cinco segundos y Erick y
yo nos reíamos mientras bromeábamos con él. Le pregunte sobre el libro y no
dudo en explicármelo a su manera ya que era muy difícil seguirle el hilo al
texto. Ya con la imagen general de lo que tendría que hacer me parecía mala
idea continuar con esto. El peligro al que nos expondríamos era demasiado. Después
de que Jonah hiciera el hechizo del capítulo uno, regresando al momento en que
le gano 20 dólares a Erick, me pregunte si podría seguir con esto.
Me
lleve el libro a casa y pasé viendo la portada toda la tarde. Una simple
cubierta de cuero café con letras moldeadas para el título. Páginas blancas
como en cualquier libro, llenas de palabras y dibujos. Tanto poder contenido en
algo tan pequeño. Me era casi imposible creer en la magia en estos momentos, o
puede que estuviese tratando de negar algo que vi con mis propios ojos. Algo
que siento desde aquel día en el cementerio.
Unidos
por la muerte fue lo que Jonah dijo, y a eso también sigo dándole vueltas en mi
cabeza. Mis padres murieron por un accidente y por enfermedad. Pero la madre de
Erick se suicidó, sin notas ni nada, en el baño de su casa cuando él estaba
ahí. Erick podrá decir que no le importa aunque en realidad no sea cierto pero…
si podía leer mentes desde que era pequeño ¿Por qué no intento detenerla? ¿Y
por qué me estoy haciendo esa pregunta? Debo dejar de pensar.
Me
fui a ver televisión a la sala. Mi tía estaba viendo sus telenovelas cuando llegue
ahí y como no tenía nada en mente que ver las vi con ella. Me sorprendí a mí
misma concentrada en la trama. La protagonista no podía decidirse entre su
esposo y su amante, puesto que amaba a los dos por distintas razones y… pensé
en Jonah. Cuando me confeso que le gustaba desde hace mucho y que por su culpa
Erick había sido marginado.
Regrese
a mi habitación inmediatamente.
Capítulo 1
Para conocer todo tipo
de cosas, pasadas y futuras.
Quería
saber porque se considera el culpable de eso, pero no quería preguntárselo.
Seguramente no me respondería de todos modos. Prepare el espacio, cogí unas
velas del cajón de la cocina y una tiza. Comencé a dibujar el sello y a
escribir las claves en él tan cuidadosamente como pude. Mi indecisión me detuvo
por un momento. Igual lo hice; toque el sello con ambas manos, como si
intentara sumergirme en él y en mi mente les rogué a los ángeles que me
mostraran lo que quería ver.
Estaba
en mi cuarto y de pronto ya no. Era la escuela primaria a la que íbamos cuando
teníamos ocho años en tercer grado. Erick estaba frente a otro niño, Jonah.
Ambos sonreían y después… ya no. Jonah comenzó a gritarle algo mientras se
alejaba corriendo por los pasillos repletos de niños. No tenía sentido.
Les
pedí a los ángeles verlo una vez más, pero esta vez quería escucharlo.
-¿Quieres
ir a mi casa a jugar? Eres muy bueno en las adivinanzas. Tal vez podrías
ganarle a mi hermano que se cree tan listo.
-Me
gustaría ir pero no sé si mi mamá me dará permiso.
-¿Cómo
es que eres tan bueno en las adivinanzas? Debes saber muchas.
-No
es eso. – Erick se veía tan triste a pesar de su sonrisa. Eso le molestaba
evidentemente. - ¿Puedes guardar un secreto?
-Claro,
somos los mejores amigos.
-Puedo
leer la mente.
-No
te creo. Pruébalo.
-Estás
pensando que estoy loco y que te estoy jugando una broma.
-Cualquiera
pensaría eso después de oírte, eso no prueba nada. Mejor dime… ¿Qué es lo que
hace mi papá como trabajo? Nunca te lo he dicho.
-No
quiero. – Estaba serio y sin expresión, justo el momento que vi.
-Entonces
me mentiste. No puedes leer mentes. – Reía y reía burlándose de Erick, y este
se molestó.
-Tu
papá no trabaja. Se pasa todo el día bebiendo e insultando a tu mamá y a ti.
Piensas que no te quiere y preferirías que muriera para que te deje en paz y
que no golpee a tu mamá. Piensas en él todos los días porque te duele y el
dolor no para cuando él está ahí.
Silencio.
Luego gritos.
-Ya
no quiero ser tu amigo. – Y ahí fue cuando empezó a correr por el pasillo. -
¡Erick, está maldito! ¡Los muertos lo persiguen! ¡Es un brujo!
Regrese
a mi cuarto. Que estupidez. Algo tan pequeño y a la vez tan grande lo obligo a
sufrir la reclusión por todo un año. Yo no estaba ese día. Cada vez que
preguntaba el por qué lo trataban así todos decían lo mismo: Su papá es
enterrador. A él lo siguen los muertos. Ahora entiendo por qué. No eran
supersticiones como yo pensaba, era… pobre Erick.
No
dije nada de lo que sabía y no dejaría que me perturbara. En las semanas
siguientes nos dedicamos a explorar más la magia negra junto a Jonah. Me
preguntaba porque lo hacía de esta manera, en lugar de mostrarnos primero la
magia buena. Cuando se lo pregunte me pareció más lógico: La magia blanca suele
ser más poderosa, pero también puede volverse oscura, lo que cuenta es la
intención.
Esa
no era la única razón. Con cada día que pasaba mi voluntad flaqueaba, y mi
temor aumentaba. Invocar demonios era algo tan trabajoso y difícil, tan
excitante como peligroso. Nunca logramos nada pero nos sentíamos cerca de
invocar algo malvado.
-Sé
lo que estamos haciendo mal, lo que no se es quién de nosotros lo está
haciendo. – Jonah se levantó del círculo de sal dejándonos a Erick y a mí
dentro. – Rose, ¿Tienes miedo?
-Tal
vez.
-Me
voy entonces. Arréglense ustedes con sus padres para salir mañana. Puede que regresemos
hasta el día siguiente.
-¿A
dónde vamos a ir?
-A
una ¡F-I-E-S-T-A!
Juro
que me arrepiento de hacerlo. De verdad me arrepiento de todo. La fiesta fue el
punto sin retorno para mí.
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