sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo 6



Capítulo 6
“Dependiendo del momento de la muerte se utilizan los siguientes simbol…”
-¿Qué estás haciendo? – Jonah me arrebato el libro de las manos y me golpeo con él en la cabeza. – Que no se te ocurra revisar mis cosas de nuevo.
-El golpe no era necesario. Devuélvemelo.
-¿Por qué? No es tuyo.
Me enoje tanto con él por lo que dijo, por lo que hizo. Lo vi fijamente a los ojos con ganas de golpearlo en la cara. Estaba llena de ira, rabia. Extendí la mano pidiéndole por última vez que me lo entregara sin necesidad de palabras, o no respondería por lo que sucediera después. De verdad quería que me lo devolviera.
Me desafió con la mirada y no me lo entrego. Pero no hizo falta. El libro apareció por si solo en mi mano, me di la vuelta y lo abrí en la página que estaba leyendo. La ira se fue.
Obviamente no me iban a dejar leer en paz después de lo que paso.
-¿Rox? – Erick me llamo y me agarro de los hombros. – Creo que deberías dejar eso.
Al verlo a los ojos me di cuenta de lo que había hecho. Fue tan horrible enterarme de esa manera, como un baldazo de agua fría. Lance el libro y Jonah lo recibió en la cabeza.
-¡Perdón! En serio no quería hacerlo, yo… No sé qué me pasa.
-No dejes que tus deseos se apoderen de ti. – Jonah se me acerco frotándose la cabeza. Seguramente le dolía bastante. – Tendré que tener cuidado contigo de ahora en más. Eres tan vulnerable a la posesión. – Me entrego el libro de nuevo, poniendo mi otra mano sobre la tapa. – Tienes magia en gran cantidad pero no confianza. Puedes tenerlo si lo quieres y ten cuidado. No queremos que nada malo te pase. ¿Te parece?
Empezamos a hablar como amigos, en paz. Jonah hacia bromas cada cinco segundos y Erick y yo nos reíamos mientras bromeábamos con él. Le pregunte sobre el libro y no dudo en explicármelo a su manera ya que era muy difícil seguirle el hilo al texto. Ya con la imagen general de lo que tendría que hacer me parecía mala idea continuar con esto. El peligro al que nos expondríamos era demasiado. Después de que Jonah hiciera el hechizo del capítulo uno, regresando al momento en que le gano 20 dólares a Erick, me pregunte si podría seguir con esto.
Me lleve el libro a casa y pasé viendo la portada toda la tarde. Una simple cubierta de cuero café con letras moldeadas para el título. Páginas blancas como en cualquier libro, llenas de palabras y dibujos. Tanto poder contenido en algo tan pequeño. Me era casi imposible creer en la magia en estos momentos, o puede que estuviese tratando de negar algo que vi con mis propios ojos. Algo que siento desde aquel día en el cementerio.
Unidos por la muerte fue lo que Jonah dijo, y a eso también sigo dándole vueltas en mi cabeza. Mis padres murieron por un accidente y por enfermedad. Pero la madre de Erick se suicidó, sin notas ni nada, en el baño de su casa cuando él estaba ahí. Erick podrá decir que no le importa aunque en realidad no sea cierto pero… si podía leer mentes desde que era pequeño ¿Por qué no intento detenerla? ¿Y por qué me estoy haciendo esa pregunta? Debo dejar de pensar.
Me fui a ver televisión a la sala. Mi tía estaba viendo sus telenovelas cuando llegue ahí y como no tenía nada en mente que ver las vi con ella. Me sorprendí a mí misma concentrada en la trama. La protagonista no podía decidirse entre su esposo y su amante, puesto que amaba a los dos por distintas razones y… pensé en Jonah. Cuando me confeso que le gustaba desde hace mucho y que por su culpa Erick había sido marginado.
Regrese a mi habitación inmediatamente.
Capítulo 1
Para conocer todo tipo de cosas, pasadas y futuras.
Quería saber porque se considera el culpable de eso, pero no quería preguntárselo. Seguramente no me respondería de todos modos. Prepare el espacio, cogí unas velas del cajón de la cocina y una tiza. Comencé a dibujar el sello y a escribir las claves en él tan cuidadosamente como pude. Mi indecisión me detuvo por un momento. Igual lo hice; toque el sello con ambas manos, como si intentara sumergirme en él y en mi mente les rogué a los ángeles que me mostraran lo que quería ver.
Estaba en mi cuarto y de pronto ya no. Era la escuela primaria a la que íbamos cuando teníamos ocho años en tercer grado. Erick estaba frente a otro niño, Jonah. Ambos sonreían y después… ya no. Jonah comenzó a gritarle algo mientras se alejaba corriendo por los pasillos repletos de niños. No tenía sentido.
Les pedí a los ángeles verlo una vez más, pero esta vez quería escucharlo.
-¿Quieres ir a mi casa a jugar? Eres muy bueno en las adivinanzas. Tal vez podrías ganarle a mi hermano que se cree tan listo.
-Me gustaría ir pero no sé si mi mamá me dará permiso.
-¿Cómo es que eres tan bueno en las adivinanzas? Debes saber muchas.
-No es eso. – Erick se veía tan triste a pesar de su sonrisa. Eso le molestaba evidentemente. - ¿Puedes guardar un secreto?
-Claro, somos los mejores amigos.
-Puedo leer la mente.
-No te creo. Pruébalo.
-Estás pensando que estoy loco y que te estoy jugando una broma.
-Cualquiera pensaría eso después de oírte, eso no prueba nada. Mejor dime… ¿Qué es lo que hace mi papá como trabajo? Nunca te lo he dicho.
-No quiero. – Estaba serio y sin expresión, justo el momento que vi.
-Entonces me mentiste. No puedes leer mentes. – Reía y reía burlándose de Erick, y este se molestó.
-Tu papá no trabaja. Se pasa todo el día bebiendo e insultando a tu mamá y a ti. Piensas que no te quiere y preferirías que muriera para que te deje en paz y que no golpee a tu mamá. Piensas en él todos los días porque te duele y el dolor no para cuando él está ahí.
Silencio. Luego gritos.
-Ya no quiero ser tu amigo. – Y ahí fue cuando empezó a correr por el pasillo. - ¡Erick, está maldito! ¡Los muertos lo persiguen! ¡Es un brujo!
Regrese a mi cuarto. Que estupidez. Algo tan pequeño y a la vez tan grande lo obligo a sufrir la reclusión por todo un año. Yo no estaba ese día. Cada vez que preguntaba el por qué lo trataban así todos decían lo mismo: Su papá es enterrador. A él lo siguen los muertos. Ahora entiendo por qué. No eran supersticiones como yo pensaba, era… pobre Erick.
No dije nada de lo que sabía y no dejaría que me perturbara. En las semanas siguientes nos dedicamos a explorar más la magia negra junto a Jonah. Me preguntaba porque lo hacía de esta manera, en lugar de mostrarnos primero la magia buena. Cuando se lo pregunte me pareció más lógico: La magia blanca suele ser más poderosa, pero también puede volverse oscura, lo que cuenta es la intención.
Esa no era la única razón. Con cada día que pasaba mi voluntad flaqueaba, y mi temor aumentaba. Invocar demonios era algo tan trabajoso y difícil, tan excitante como peligroso. Nunca logramos nada pero nos sentíamos cerca de invocar algo malvado.
-Sé lo que estamos haciendo mal, lo que no se es quién de nosotros lo está haciendo. – Jonah se levantó del círculo de sal dejándonos a Erick y a mí dentro. – Rose, ¿Tienes miedo?
-Tal vez.
-Me voy entonces. Arréglense ustedes con sus padres para salir mañana. Puede que regresemos hasta el día siguiente.
-¿A dónde vamos a ir?
-A una ¡F-I-E-S-T-A!
Juro que me arrepiento de hacerlo. De verdad me arrepiento de todo. La fiesta fue el punto sin retorno para mí.

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