Capítulo
5
-Hable
con mis superiores y esto es lo que hay, - Dijo Jonah mientras sacaba uno por
uno los libros que compró de la bolsa. – tengo permitido enseñarles de que va
esto pero no podrán ver a los maestros hasta que alcancen cierto nivel. Por
cierto, ya no pueden zafarse de esto.
Tomé
uno de los libros, uno amarillo, en parte para pensar en otra cosa y no ver a
ninguno de los dos, y por otra parte aprender algo ya que no puedo zafarme de
esto, como dijo Jonah hace un momento. Abrí el libro en una página al azar y
empecé a leer: Revivir a los muertos. ¿Coincidencia? Los dibujos se parecían a
la cuadricula que había visto a Jonah hacer en el cementerio. Lo que decía este
libro era en verdad horrible. Como si la reanimación de muertos fuese algo cien
por ciento posible.
Caducas examinas vitas
aetas anima.
Así
de simple era el hechizo y aun así, al repetir las palabras en mi cabeza podía
sentir el poder de ellas fluir hasta la punta de mis dedos.
-Rose,
te me adelantaste. – Volví a ver a Jonah cuando dijo esto. Estaba tan
ensimismada en el libro. – Como estaba diciendo, ambos tienen el potencial
mágico suficiente para avanzar en esto. Es por eso que los muertos se les
presentaron. A ustedes dos los une la muerte de formas distintas.
-No
es la muerte lo que me interesa, Jonah. – dijo Erick.
-Toma
cualquier libro que llame tu atención, y este será tu guía. Rose ya escogió el
suyo pero… Rose, - Volví a distraerme con el libro. - ¿No prefieres otro?
-No
lo sé. ¿Qué tiene de malo este?
-Es
el libro de las sombras. Son hechizos de magia negra, y requieren de mucha
energía. No dudo de tu capacidad, por eso no quiero que sea lo primero que
tomes.
Pero
no puedo soltarlo. Porque no quiero soltarlo. Si fuese capaz de revivir a los
muertos tendría a papá y a mamá de nuevo a mi lado. No me sentiría avergonzada
por ser una huérfana, ni triste al ver a los demás con sus padres. No
envidiaría a nadie por tener lo que yo no disfrute bien…
-No
voy a elegir otro. Este es el que quiero.
-No
soy nadie para detenerte entonces. ¿Y tú que, rubiecito?
Erick
se hizo de un libro rojo que tenía escrito en la cubierta “Desarrollo de las
Capacidades Mentales”.
-Quiero
este.
-Sigo
pensando que Rose debe reconsiderar su decisión. Pero bueno, comencemos… el
lunes. Hoy no tengo ganas de hacer nada.
Me
levante de la cama en donde estaba sentada, libro en mano, y me dispuse a irme.
No tenía absolutamente nada que hacer ahí y la presencia de estos dos me
molesta.
-Cuando
decías que necesitábamos cierto nivel para poder ver a los maestros, - Erick
ignora mi ida y dice. – ¿Qué tan alto debe ser ese nivel?
-Solo
hagan bien uno de los ejercicios o hechizos que se menciona en el libro. Si
pueden repetirlo sin problemas frente a ellos tienen la audiencia.
-¿Por
qué es tan importante esa audiencia? – pregunté.
-Porque
si no se presentan son considerados amenazas y las amenazas son eliminadas.
Ustedes son amenazas para ellos desde que vieron de qué es capaz la magia
demostrándomelo. Tarde o temprano la magia iba a llamarlos, no son ajenos a
ella desde que nacieron y se puede sentir cuando alguien es especial, y cuando
no es nada.
-Bien
entonces. Me voy a practicar.
Me
fui a mi casa a hacer lo que dije. Es obvio que no podre revivir a un muerto
desde el primer día pero algo podré hacer.
Después
de revisar el libro una y otra vez me decidí por un hechizo fácil y sencillo:
Cómo hacer que algo desaparezca. Ahora solo tengo que decidir por algo que
quiera desaparecer. Me decidí por un lápiz que estaba en la mesita de noche.
Encendí
una vela blanca, puse el lápiz a un lado de la vela y empecé a recitar las
palabras. Después de cinco intentos seguía viendo el lápiz y la vela se
consumía más, y más. Pensé en que tal vez mi fe no era suficiente y lo intente
por última vez, pero ahora, mientras recitaba las palabras me imaginaba al
lápiz desvaneciéndose como humo.
-Deja que el objeto de objeción se convierta
en un sueño. Mientras hago que lo que se ve no se vea.
Lentamente
el lápiz se desvaneció en una nube de humo hasta que desapareció por completo
en el viento. Fue increíble. No podía esperar a mostrárselo a los chicos y… ¿y entonces
qué? No estaba interesada en conocer a los maestros o lo que fueran, y tampoco
me parecía bien hacer alarde de una habilidad tan insignificante como hacer
algo desaparecer.
Yo
quería revivir a un cadáver. Eso sería digno de mostrar y alardear. Vi a Jonah
hacer desaparecer a toda esa horda de zombis él solo, sin derramar una gota de
sudor o mostrar cansancio. Yo también soy capaz de algo grande, él lo dijo,
tengo potencial.
Empecé
a desaparecer otras cosas pequeñas hasta quedar cansada. Solo desaparecer
cosas, aunque fuesen pequeñas, era una tarea aburrida y además no sabía cómo
traerlas de vuelta.
Con
solo pensar en traer todo de vuelta y apagar la vela estuvo hecha. El suelo
quedo lleno de cosas que habían desaparecido hace unos minutos. Como me
imagine, no fue divertido limpiar y me canse aún más. Caer en la cama de
sopetón fue tan placentero esta vez. Dormí como piedra. Sin sueños, ni
movimiento, nada. Solo la quietud de la noche y yo.
La
mañana del domingo me vi acosada por mis dos compañeros de aventuras. Jonah me
mandaba mensajes por correo (estoy segura de que no se lo saco a Erick. ¿Quién
se lo habrá dado?), Erick llamaba preguntando por mí en casa, en el celular y
hasta en Facebook. Siempre el mismo mensaje llenando mi muro: Ven a la casa ahora.
Si,
ahora… ahora me sentía como esas mujeres que tienen un novio que las fastidia
día y noche hasta que hacen lo que ellos quieren. Y yo, desafortunadamente,
tenía dos.
Los
mensajes comenzaron a llegar a las seis de la mañana (increíble que el de Jonah
fuera el primero tan temprano), y por supuesto, yo me rendí a las cuatro de la
tarde. Ver a esos dos hipócritas, cínicos y raros experimentos de la humanidad…
no quería hacerlo pero tampoco quería que me molestaran más. Que llegaran a mi
casa seria su último recurso y eso no pasaría en la vida.
-Tenemos
algo que confesarte. – dijo Erick al abrirme la puerta a su casa. – Pasa.
Sus
hermanos estaban jugando videojuegos de guerra en la sala. Como envidiaba su
PlayStation 3. Yo también quería matar a alguien aunque fuese virtualmente.
-Quiero
que me devuelvas el libro. – Jonah estaba muy sereno cuando lo dijo, como si
estuviese seguro que se lo iba a devolver. – No se supone que tomaras ese.
-¿Y
que se supone que hiciera? Fue el único que llamo mi atención, era lo que
quería.
-¿En
serio fue el único? Ese era un libro muy parecido al de un famoso programa de
televisión de brujas, no un libro de magia real.
Me
pregunto qué cara habré puesto, porque Jonah comenzó a reír. ¿Había sido
burlada? Pero entonces… ¿Cómo hice aquello…?
-Rose,
responde. – No me di cuenta de que ondeaba su mano enfrente de mí. –
Devuélvemelo.
-Lo
tengo en casa.
Fui
a sentarme a la cama, con la mente en blanco. No sabía en qué pensar y tampoco
me apetecía pensar. Ni siquiera sabía cómo sentirme.
Ellos
comenzaron a hablar de cosas. Solo cosas. O por lo menos eso pienso, no les
pongo atención. Quien sabe cuántas horas pasaron antes de que me moviera y lo
primero que hice fue buscar en la bolsa de Jonah. Solo buscar, porque algo me
decía que lo hiciera, un simple impulso.
Saque
un libro con cubierta de piel muy delgada. “La
magia sagrada del mago Abramelin”. Al abrirlo sentí la diferencia entre el
otro libro y este. Si bien el otro era falso me hacía sentir curiosidad, pero
este tenía poder en cada página. En especial el capítulo 13: “Como traer a la
vida a un cuerpo muerto por 7 años, según los términos del espíritu”.
jein libro de mentiritas! xD
ResponderEliminarme ecanto eso de... el novio obsesivo! y mas qe ella tiene 2 jajajaja
Pues te dire que ese libro no es de Mentiritas XD En wikipedia podes buscar informacion del Mago Egipcio Abramelin, que fue parte de los estudios mas dificiles de Alastair Crowley... asi que eso es lo unico que no invente
ResponderEliminarxD chis yo repitiendo lo que decia en tu propio capitulo estaba señorita :p
ResponderEliminarde mentiritas decia ahi xD
pero aun asi se agradece la explicacion :D